
En un mundo lleno de afán por lo carnal y sexualidad desmesurada, con lo que eso conlleva encontramos que las cadenas de supermercados se tiran de lleno a la venta agresiva recomendando productos multifuncionales pero de dudosa eficacia, como es el caso de los profilácticos bucales.
Gracias a la invención del látex la pareja puede preservarse de indeseados infortunios
higiénicos y ``embarazosos´, pero desconociamos hasta ahora los beneficios dentales que nos puede aportar lamer un profiláctico. A menos que sean de menta como muchos dentífricos, el resultado es obtener un sabor similar a lamer un flotador de playa impregnado en aceite. En tal caso no me atrevería a decir si esto ha sido un defecto profesional o una ironía.
En el caso que el empleado reponedor del supermercado fuera mujer sería interesante preguntarle tamaña osadía. Sin embargo en el caso que fuera hombre porqué no, también hay otro segmento interesado.
En cualquier caso da igual porque la Santa Iglesia no estaría de acuerdo en nada de esto.
