
Llevo años paseando por Ronda, viendo sus calles llenas de hoyos y baches, sus aceras con la mitad de las losetas partidas, algún que otro muro pintado con graffitis y palabrotas, y nadie hace nada por evitarlo.
Pero el otro día vi un columpio de la alameda que estaba roto, mutilado, enrollado sobre su propio soporte y esta vez alguien de buen corazón si se apiadó de este objeto público y urbano.
Como si de nuestras vidas dependiera, ese alguien colgó rápidamente un cartel previniéndonos sobre lo peligroso que sería siquiera pensar en montar sobre el columpio y de buena fe nos aseguró que estaba siendo reparado.
Así que ya sabéis, si algún día volveis a ver por ronda una zanja en mitad de la calle con una gran tuberia expulsando sin control gases letales para el hombre no culpeis a los pobres obreros que no avisaron, ni señalizaron, ni previnieron tal peligro, simplemente pensad que un día uno de estos valientes hombres nos salvó de un columpio asesino.

